De piezas a relatos: La sinfonía maximalista de Ago Interiors y Daltile

Portada en colaboración con AD Edición Diciembre, Enero y Febrero 2026

En ‘Hojas de Hierba’, el aclamado poeta estadounidense Walt Whitman enaltece los elementos que componen la belleza del mundo, por más grandes o pequeños que sean; si se realizase una traducción hacia el lenguaje del interiorismo, podríamos entenderlo como los diversos componentes (recubrimientos, mobiliario, obras de arte, etc..) que forman espacios, que sucesivamente crean proyectos.

Hay un estilo en el interiorismo que resalta hasta lo más pequeño, le da un lugar a cada objeto, pequeño o grande y desempolva anécdotas que, poco a poco forman grandes historias como si se tratara de un poema de Whitman: el maximalismo.

Ago Interiors y el maximalismo

Una de las firmas referentes del estilo maximalista/ecléctico en Latinoamérica es, sin duda, Ago Interiors, integrada por Rudy Weissenberg y Rodman Primack quienes, en una colaboración con Daltile para la Portada de AD100, crean un estudio que está lleno de objetos cargados de memorias.

Ubicado en el corazón de la Ciudad de México, el estudio de Rudy y Rodman es una oda a la nostalgia y un espacio que rinde culto a las artesanías.

De acuerdo con Architectural Digest México, estos interioristas son “reconocidos por su sensibilidad, su eclecticismo y su pasión por lo hecho a mano”

“Nos gustan mucho las artesanías y los objetos hechos a mano”.

Menciona Rudy.

Inspiración en la moda

Para respetar esa pasión por lo que se realiza con esfuerzo e intención humana, utilizaron Colorlab de Daltile para el recubrimiento en muro de su biblioteca. Un mural diseñado con intención, el cual se inspira en un patrón floral de un suéter de la última colección de Jonathan Anderson con Dior. La imagen de la portada muestra objetos que, a pesar de que no son el foco principal, dan vida y hacen cuestionarse ¿Cuál es el origen de estos objetos o elementos?

Retrato de Chapo por Ana Segovia enmarcado con un patrón floral diseñado con Colorlab Daltile.
Acuarelas de Rudy y Rodman por Angélica Hicks en esquina inferior izquierda y pintura de Carlos Rodríguez en esquina inferior derecha.

Así como en los versos de Whitman donde cada hoja de hierba contiene un universo, Ago Interiors demuestra que ningún objeto es menor. Cada pieza, desde un muro cerámico, un color que respira luz, una artesanía que guarda memoria o un retrato que observa tiene un papel definitivo en el relato mayor.

En el maximalismo del estudio, acompañado por la presencia precisa y expresiva de Daltile, lo cotidiano se vuelve extraordinario y lo diminuto se convierte en protagonista.

Porque al final, los espacios no se construyen con grandes gestos, sino con la suma de pequeñas historias que, al reunirse, forman un mundo propio. Un mundo que habla, que recuerda y que nos invita a mirar lo pequeño con nuevos ojos: como aquello capaz de sostenerlo todo.

Un retrato de Chapo, mascota de Rudy y Rodman protagoniza la imagen dos veces: apareciendo acostado en el sillón y en una pintura elaborada por Ana Segovia sobre la pared.

En este proyecto, apegado al estilo de interiorismo de AGO abunda en color, convirtiéndolo en uno de los elementos más importantes.

El despacho logra armonía entre el patrón floral del muro diseñado con Colorlab y el mueble verde que enmarca artesanías, retratos y obras de arte.

Un par de retratos en acuarela de Angelica Hicks dan personalidad y carisma al espacio, así como una pintura única de Carlos Rodríguez, entre otros objetos que hacen sintonía con el concepto “Más es más”.

“El color hace luz, hace espacio, hace emociones” Rodman.

“El color si está hecho de una forma buena, crea profundidad” Rudy.

Amarillo, azul, café, rojo, verde, una amplia paleta de colores que encuentran armonía en un espacio que relaja e invita a estar en un espacio.