Bocavado: una reinvención vanguardista de la arquitectura vernácula norestense

En Bocavado, cada detalle: desde la selección de materiales hasta la manera en que los espacios invitan a convivir refleja un profundo respeto por las raíces del noreste, al mismo tiempo que abraza las posibilidades de la arquitectura contemporánea.

Este proyecto no solo reinterpreta la estética de la región: la dignifica, la actualiza y la convierte en una experiencia tangible para quienes buscan un hogar donde la tradición y la modernidad dialogan de forma orgánica.

En un estado que avanza a pasos acelerados, Bocavado funciona como un recordatorio de que el verdadero progreso no consiste en dejar atrás el pasado, sino en reinterpretarlo con sensibilidad. Aquí, la vida de rancho encuentra su lugar en el presente; la comunidad adquiere nuevos significados; y el fuego símbolo eterno de reunión vuelve a ser el corazón del hogar.

Un refugio de tranquilidad

Ante un crecimiento exponencial en el estado de Nuevo León que trae consigo un frenesí urbano, Alejandro García Rivera, creativo detras del proyecto Bocavado enfrenta la exaltación citadina a través de la calma reflejada en la arquitectura.

“El concepto de Bocavado se trata de volver o inspirarse en el noreste, en nuestras casas o en las casas de nuestros abuelos, donde había traspatio, donde podías ir a curarte”, menciona Alejandro.
 

Bocavado busca crear una comunidad cercana, donde la “vida de pueblo” converge con la cercanía a la ciudad, representando un punto exacto entre la proximidad con la metrópoli y la calma que envuelve al complejo, rodeado por naturaleza y una vista directa hacia la Presa de la Boca.

El interior cuenta

“El interior cuenta” es el eslogan que enmarca al proyecto, donde, a través de cuatro alternativas de texturas, colores, materiales y sensaciones de interiorismo se busca imitar al entorno regiomontano.
Estos estilos, llamados ‘Neorestense’, ‘Porvenir Animal’, ‘Fundidora’ y ‘Canelo’, juegan un rol clave para brindarle personalidad a las seis casas que componen al proyecto.

Una cultura alrededor del fuego

Para Casa Primera, Alejandro utilizó un lenguaje visual inspirado en la icónica fábrica de Monterrey: Fundidora, utilizando el Dalgres de serie Kendo  de Daltile en piso para emular al concreto pulido, mezclándola con otras texturas como el acero que hacen ecos del entorno industrial del estado, con una reinterpretación que tiene carácter y potencia visual.
 
“Decidimos modificar nuestro concepto del concreto pulido para añadir la familia de los Kendos” (aplicado en piso).
 
Para la cocina, Bocavado reinterpreta la cocina abierta, característica del México colonial e integró tonos neutros, con una barra en color negro, paredes en color café y repisas sutiles, utilizando la misma estructura.

Gracias a sus espacios exteriores con vistas panorámicas hacia la Sierra Madre, embellecidos con el aspecto madera de la serie Royal Walnut aplicado en piso y uno de los iconos del norte: el asador Big Green Egg, la terraza de Casa Primera se convierte en un punto de convivencia que retorna al concepto de hogar, el cual viene de la palabra hoguera, o fuego, un término muy familiarizado con el norte de México, gracias a la ‘cultura de la carne asada’ o la convivencia alrededor del fuego.

Bocavado surge de una atención minuciosa a cada decisión: los materiales, las proporciones y la forma en que los espacios provocan el encuentro hablan de una conexión auténtica con el origen norestense, reinterpretada desde una mirada actual y sensible.

El proyecto va más allá de citar referencias locales. Las transforma, las lleva a otro tiempo y las convierte en una vivencia cotidiana para quienes buscan habitar un entorno donde lo heredado y lo contemporáneo se entrelazan sin conflicto.

En medio de un contexto marcado por la velocidad y el crecimiento constante, Bocavado plantea otra forma de entender el avance: una que reconoce el valor de lo que ya existe y lo reimagina con intención. Aquí, lo rural se incorpora a la vida actual; el sentido colectivo cobra nuevas capas; y el fuego del encuentro retoma su lugar como núcleo emocional del hogar.